Victoria Paricio Gómez
Amarró el velero cerca de la cala
Amarró el velero cerca de la cala
Bajó despacio por la
playa, anochecía
Ella estaba allí,
ella lo esperaba
Tumbada, desnuda…
Con paso firme se
acerca, la descubre, la contempla, la desea
Sobre ella, la
acaricia,
Le susurra al oído
…en ti muero….
Ella sonríe, lo ama,
le responde
….Si mi señor, dueño
eres de mi alma…
Ella se siente bella
frente a él
Ella quiere estar
bella para cuando lo sienta a Él,
Ella no sabe, no lo
puede saber,
Que verá amanecer 28
años
Hasta que ella sea
de Él.
Amor arrodillado, preso
del yugo de sus dueños,
Castigo de un alma
en pena, angustiado grito de crueldad.
Amor puro y
verdadero, preso del yugo de su soledad,
Castigo le dan los
de su sangre, angustiado vómito de necedad
Amor vacío y
desgranado, carcomido por los gusanos de sus entrañas
Aquellos que te
abrazan como cobras
De tanto que te
quieren, de tanto que te odian
Con las mismas
fuerzas, por las que gritas
Por tu derecho, por
tu verdad
Son sombras, se
amontonan en una cueva sin claridad
Ellos brillan
mientras yo me apago,
No puedo, luz
esquiva que te ciega como llaga dolorosa
Me consumo, no
sobreviviré,
Veo sus caras, son
mi sangre, sin piedad dicen que me aman
Se llevan mi luz, mi
vida, muero abatida, derrotada, consumida
Muero, me apago, me
voy….ya no soy, ya no existo.
Una poética, sentida, reflexión sobre el amor: una rosa sí, pero con espinas...
ResponderEliminar